Publicado: 10 de Octubre de 2019

Montse Aja guió ayer la primera visita a las obras de restauración de las pinturas de la iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo. Mostró el exterior del edificio e hizo entrar al grupo en el interior, mientras Cristina Carrero y Berta Martínez trabajaban bajo el andamio y tras una mampara. Los primeros en acceder al edificio, hacia las diez y media de la mañana, fueron profesionales de la restauración, estudiantes de historia, turistas y ovetenses. Aja los acompañó durante 45 minutos y se despidió de ellos con una reflexión: “Es deber de todos conocer nuestro patrimonio; estamos aquí y somos lo que somos gracias a todo lo que nos precedió”.

Ese es exactamente el propósito del programa “Abierto por restauración”, en el que Instituto Nacional de Patrimonio Cultural ha incluido este verano al monumento ovetense. Ese organismo, dependiente del Ministerio de Cultura, es el que acomete las obras en Lillo, a través del personal técnico de la empresa Artyco. La intervención, que entre otras cosas busca conservar y proteger las pinturas del interior, durará año y medio y está presupuestada en cerca de un millón de euros.Seguir leyendo